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Un par de cosas que deberías saber antes de comer en público

Acostumbro a comer con mucha gente, principalmente chicos de mi edad más o menos, e igual eredondas que soy demasiado quisquilloso en ese aspecto, pero la gente no sabe comer. Bueno, sí, saben comer, pero no adecuadamente. Mi madre siempre puso mucho empeño en inculcarme a mí y a mis hermanas buenos hábitos de comida y creo que a base de riñas y gritos, se me han quedado grabadas a fuego, y ahora tengo cierta obsesión en ver como la gente come y la verdad es que los resultados son muchas veces penosos.

Aquí una guía muy sencillita:

1. La comida se lleva a la boca, no la boca a la comida por lo que no te agaches encima del plato.

2. No persigas lo que te quede comida por todo el plato con el tenedor, coge un trozo de pan, que sirve para algo más que para acompañar.

3. No te chupes los dedos para limpiártelos, hay algo llamado servilletas.

4. El tenedor y el cuchillo se cogen por su parte superior, no lo agarres cerca de donde se pincha o se corta la comida.

5. La cuchara no se sorbe, no somos los 7 enanitos.

6. No abras demasiado los codos, los de al lado tienen su espacio vital que debe ser respetado.

7. Cierra la boca al masticar, ésto no es una cuadra de caballos.

8. No picotees de la fuente, y menos aún con un tenedor que has usado para comer otro plato.

9. Tu pan es el de la izquierda, no se lo robes al vecino.

10. Nunca, nunca, digas que la comida que hay es un asco. Puedes pensarlo (yo lo pienso de las salchicas, por ejemplo), pero no lo digas en alto.

Y sobre todo, no toques temas peliagudos durante las comidas, especialmente si no estás comiendo con amigos. Y no sólo temas escatológicos o viscerales, sino temas que pueden llevar a discusión, como la política, la religión o el dinero.

Hermes Argifonte

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El color de Salónica

Siento cierta predilección por los colores saturados, especialmente los azules llamativos, los rojos fuertes y los verdes hierba. Me gustan las Shutter Shades de colores llamativos, principalmente las rojas y las verdes, y me da igual que no sirvan para nada más que para fardar. Me gustan las camisetas que combinan el negro con los colores de estética fluor, me gustan las fotografías con la saturación elevada y cada vez me gustan más los días soleados invernales, y su peculiar luz con el cielo azul límpido y el sol calentando tus brazos al caminar. Me gusta el verde de los jardines y parques de Santiago. Me gustan los colores que no pasan desapercibidos. (Y cada vez me gusta más Yelle y no sé si éso significa que me estoy volviendo un hortera fluokid o semejante).

Lo admito, los colores mthessalonikie encantan, el blanco y negro sólo me gustan para el cine clásico y la fotografía, sería incapaz de  vivir en un mundo bicolor. Además, creo que cada uno tiene una forma peculiar y única de observar los colores, todos tenemos distintas escalas, distintos gustos, distinta percepción y éso creo que en cierta medida da una idea de cómo es cada persona. Y por no ser menos, yo tengo una especial escala de colores, y relaciono algunos colores con ciudades o personas que he visitado o conocido, y ahí tengo el rojo Londres, el verde Dublín, el azul Barcelona o el naranja Diego (Diego es mi sobrino). No sé qué color me dará una ciudad tan poco conocida como Salónica (o Tesalónica, o Thessaloniki, como la queráis llamar), pero si le sumamos que hace sol, calor y que la ropa de verano es la más colorista, seguramente dé para un color medianamente agradable. Y bueno, sino, tengo nueve meses para comprobarlo que comenzarán en septiembre de este año (siempre y cuando nada se tuerza en el proceso).

Deseadme τύχη (hay que ir practicando ya)

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Una pareja perfecta: Audrey Hepburn & Hubert de Givenchy

En el mundo de la música, el cine o la televisión ha habido una serie de parejas que una vez que se cruzaron, prácticamente no se pudieron separar o la huella que dejó su traba77862-givenchy1jo fue tan honda que es inolvidable y los persiguió el resto de sus carreras. Y sin duda una de las parejas que dio unos resultados más espectaculares fue la formada por Audrey Hepburn (la actriz más guapa de la historia del cine, no hay discusión que valga) y Hubert de Givenchy, fundador de la marca de moda francesa Givenchy.

Audrey Hepburn es uno de los rostros más conocidos del cine, su dulzura, los rasgos finos y su peculiar forma de pronunciar el inglés son algunas de las claves de esta fama, pero quizá lo que la catapultó a convertirse en uno de los mayores iconos del cine fue su estilo, el estilo Audrey como fue bautizado posteriormente. Su peinado, en un principio corto y más tarde recogido en el casi sempiterno moño elevado o la cola de caballo ha sido constantemente imitado y aún lo es hoy en día. Pero lo que no se puede pasar por alto al hablar de la actriz británica es su relación profesional con Givenchy.

Comenzaron a trabajar juntos en la película Sabrina, y cuando avisaron a Hubert de Givenchy de que se iba a encargar del vestuario daudrey-hepburne Miss Hepburn, él pensó que se referían a Katharine Hepburn, y tras descubrir que realmente era Audrey, en un principio se negó rotundamente para después rectificar y comenzar una amistad que duraría el resto de sus vidas y para que Audrey se convirtiera en su musa durante cuarenta años llegando a crear una fragancia inspirada en ella, L’interdit de Givenchy.

Pero hay tres películas que marcaron el estilo Audrey y que contaron con la colaboración de Givenchy, y ésas fueron Cómo robar un millón de dólares, en la que Audrey Hepburn formaba una pareja de ladrones de guante blanco con Peter O’Toole, Charada, en la que compartía cartel con un ya mayor Cary Grant, y Desayuno con diamantes, con George Peppard en su papel más famoso, el de Holly G2008_01_10_charadeolightly.

Inolvidable es la secuencia inicial de Desayuno con diamantes en la que vislumbramos una Quinta Avenida vacía excepto por la elegante figura de Holly tomando unos croissants delante del escaparate de la mastodóntica joyería Tiffany’s enfudada en un precioso vestido de fiesta negro que ha sido imitado hasta la saciedad, igual que en Cnatalieharada cuando aparece vestida ocasiones con un abrigo rojo,que marcaría tendencia por siempre, paseando a las orillas del Sena junto a Cary Grant. Pero este estilo no se quedó sólo en la pantalla, y Audrey mantuvo su peculiar look en todas sus apariciones públicas.

Si existe reina del pop, como es Madonna, o reina de actrices, como es Katharine Hepburn, Audrey Hepburn todo tiene el derecho a ser la princesa del glamour y Hubert de Givenchy su ayudante de cámara.

Ya como último apunte, atentos a la siguiente fotografía: ¿estamos ante la legítima heredera del glamour de Audrey?

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