Tic, tac

Llega un día en el que uno tiene que decidirse a hacerse mayor. Sabes de lo que hablo si has leído o visto Peter Pan. Es una tremendísima putada, y lo peor es que nadie te pregunta si estás de acuerdo.

Estás toda la vida dedicándote únicamente a placeres hedonistas: jugar, mirarlo todo lleno de insaciable curiosidad, tirarte al suelo sin motivo aparente, ensuciarte y no limpiarte, darle besos a mamá, ver la tele al despertarte, antes de comer y antes de acostarte, dormir ocho horas o incluso más…

Echo de menos la infravalorada sensación de no entender qué significan las palabras “deber”, “correcto”, “dinero”, “responsabilidad”, “prioridades”, “incorrecto”, “futuro”, “destino”. Echo de menos no comprender muchas frases que odio: “Tienes muchos pájaros en la cabeza”, “¿En qué estás pensando?”, “No te pases de lista”, “Déjalo estar”, “Te hecho de menos”, “No lo entiendes”, “Es imposible”.

Me cuesta mucho recordar cuando era inocente, pero hago un esfuerzo descomunal para no olvidarlo nunca. Aunque me ponga triste, como es normal. ¿Quién no querría mandarlo todo a paseo y no conocer los males del mundo?

Desde hace poco siento que tengo una gran carga sobre las espaldas. Creo que se llama crecer. Ya sé lo que me toca, y lo llevo con filosofía. Yo misma me la he puesto, o tal vez impuesto, porque estoy dentro de esta sociedad, sé jugar mis cartas, y al mismo tiempo quiero escapar de ella. Y eso, amigos míos, sólo puede hacerse con dinero. Pero me niego a que ganar dinero para comprar mi libertad de movimiento sea el objetivo que marque mi vida. Me cansa el sólo pensarlo.

¿Cuáles son mis objetivos, deberes, responsabilidades y prioridades ahora? ¿Por qué he de fijarlas? ¿Por cuánto tiempo? ¿Son inamovibles? A mis antecesores no parece haberles ido tan bien con su maravillosa e infalible experiencia, ¿por qué he de hacerles caso? Si esto es la vida, vaya un timo. ¡Pero si ni siquiera pedí nacer!

Cuando empiezas a cuestionarte tantas cosas, no sabes cuándo parar. Atisbas el límite, pero te da igual y sigues haciéndote preguntas desesperadamente, intuyendo el desastroso final en cada paso socrático sin que eso te detenga. Empiezas contigo mismo y sigues con la educación que te han dado, los valores que la sociedad inculca, la moral, la ética, la religión. Y un buen día lees a Nietzsche y te parecería bien la idea de que el mundo quedase arrasado por una bomba, que total, va a dar lo mismo.

Se avecina un largo viaje. Tedioso e incierto, con momentos que tal vez hagan que valga la pena, pero sobre todo aburrido. Estoy harta de mirar el reloj como una gilipollas. A ver si pasa algo de una maldita vez.

Elaine Holmes.

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4 comentarios

Archivado bajo Piensa un poco antes de hablar

4 Respuestas a “Tic, tac

  1. Veidt

    No entiendo qué tiene de malo que conseguir dinero sea el propósito de la existencia. Ha sido así desde antes de que el mismo dinero existiera, cuando la comida y el cobijo eran las únicas razones por las que esforzarse. Hoy sigue siendo igual, con la diferencia de que hemos creado una amplísima variedad de maneras de gastar lo que sólo deberíamos invertir en comida, alojamiento y ropa (de subsistencia, nada de pijadas).

    Pero en la práctica, ganar dinero es una parte de la vida con la que lidiamos pero que, si no somos gilipollas, no llega a dominarnos ni tiene por qué. Con todo el cariño y comprensión a aquellos que han hecho de su trabajo su vida, les recetaría una dosis de perspectiva y realidad para que se den cuenta de que nadie rememora felizmente a la vejez sus momentos de oficina, sino las vacaciones, los amigos, las locuras de juventud y las aún mejores locuras de la vida adulta.
    Por otra parte no hay que caer en el extremo opuesto; creerse todas esas memeces sobre lo malo que es el materialismo (cuando, curiosamente, no hay nada más abstracto y menos material que el dinero) y pasarse la vida sin tener donde caerse muerto mientras te repites ante el espejo una y otra vez que tu vida es mejor que los que pagan una hipoteca, como cuando un niño gordito, pecoso y con gafas se repite a sí mismo que es más feliz con sus maquetas de Star Wars que los chicos populares de la clase saliendo por ahí los sábados, ligando o haciendo deporte. El complejo de Peter Pan se nos pasa a todos con la primera hostia de verdad que te dé la vida.

    Si no eres tonta, y me consta que no lo eres, trabajarás para conseguir dinero y te asegurarás de que el trabajo no interfiera en el resto de tu tiempo. Es lo único a lo que vale la pena aspirar. Y es más que suficiente.

  2. Hola, soy Vicente Muñoz, de Hankover… He linkeado vuestro blog a nuestros vínculos recomendados… Te apetece publicar algo tuyo en el nuestro ? Algo del blog o algo que nos envíes al tono ex profeso… Mi correo: vicentevinalia@hotmail.com

    Salud & Pura Vida:v.

  3. -Zemo, deja de plagiar grandes frases. =P Es broma.

    -Veidt, caray, pareces conocerme muy bien. No estaba refiriéndome al complejo de Peter Pan, aunque obviamente el tema de este post está relacionado con la temática del libro. Y no digo que sea malo dedicar tu vida a conseguir dinero; digo que es tremendamente triste. Y estoy de acuerdo en que hay que encontrar el equilibrio, como bien dices.

    Pero si lo que intentas decirme es que tengo que conformarme porque los demás se han conformado, lo siento, pero no me sirve ese argumento.

    -Vicente, me encanta tu blog. Felicita a los hijos de Satanás. =P

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