Una transfusión de sangre fresca

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Cualquier persona que me conozca, sabe que desde pequeño no he soportado a los vampiros. Siempre fue mi mayor miedo y son las criaturas capaces de ponerme el vello de punta más fácilmente. El concepto de seres diabólicos disfrazados de seres humanos a los que les salen colmillos para beber la sangre de los humanos, ufff, me produce escalofríos. Aún así, no puedo negar que tienen cierto atractivo con la elegancia natural y frialdad con las que se les suele representar en el cine y la televisión. Y entonces, claro, ¿por qué veo una serie como True Blood, llena de vampiros y sangre? Pues oye, que realmente no lo sé muy bien, pero que la serie fuera creada por Alan Ball y protagonizada por Anna Paquin  supuso un aliciente para ver los primeros capítulos y a partir de ahí ya fue inevitable.

True Blood es untrueblood3a serie que se sitúa en un futuro no muy lejano en el que los vampiros han salido a la luz gracias a la elaboración de una sangre sintética (comercializada como True Blood) que suple todas las necesidades vampíricas. En este futuro, los vampiros luchan por derechos y su lugar en la sociedad humana, con el consiguiente rechazo de una gran cantidad de humanos. En esta tesitura, nos encontramos en Bon Temps, el típico pueblo de Lousiana, aún marcado por la separación racial, y lleno del típico paisaje sureño norteamericano: bosques secos, ciénagas y casas coloniales. En este pueblo vive Sookie Stackhouse (Anne Paquin), telepática y camarera del  Merlotte’s, el típico bar estadounidense de cervezas y hamburguesas, propiedad de Sam Merlotte (Sam Trammel), un enigmático personaje enamorado de Sookie. Una noche, llega al bar Bill Compton (Stephen Moyer), un vampiro que en su vida humana había vivido en el pueblo y al que vuelve para intentar llevar una vida normal, integrado en la sociedad humana. Y entre ellos surge una atracción inmediata. Al mismo tiempo, una mujer aparece asesinada en su casa y el principal sospechoso es Jason Stackhouse (Ryan Kwanten), el hermano de la protagonista, mujeriego y superficial, con cierto recelos a los vampiros. Todo lo contrario de la abuela Stackhouse (Lois Smith), que desde el primer momento aprueba la relación entre su nieta y el vampiro Mr. Compton, como le llama ella.

Ésto es sólo una muy ligera descripción de como empieza la primera temporada (12 capítulos), de esta original y transgresora serie. Además de los personajes nombrados, hay una serie de secundarios que no desmerecen para nada el conjunto, pasando por el bisexual, prostituto, cocinero y camello Lafayette (Nelsan Ellis), por la malhumorada Tara Thornton (Rutina Wesley), el cajuno René Lenier (Michael Raymond-James), el detective Bellefleur (Chris Bauer) obsesionado con encerrar a Jason, y los que son para mí los mejores secundarios, los vampiros Eric (Alexander Skarsgård) y Pam (Kristin Bauer) que sin duda le dan el aire más frío y elegante que todos esperamos en un vampiro, y en concreto Pam, que es excesivamente teatral, tiene un carisma que llena toda la pantalla cada vez que sale.

Quizá lo más remarcable de la serie es que no se centra en los vampiros, sino más bien en las relaciones en el pueblo y la tensión que hay debido a la serie de asesinatos a mujeres que tienen alguna relación con los vampiros. Aún así el aspecto no está para nada descuidado y muestra de ello es el capítulo 11, en el que presenciamos la que es sin duda una de las mejores escenas de la serie y la historia de los vampiros, un juicio vampírico realizado en un desguace de coches en el que la ambientación no puede ser mejor porque sería imposible. Además, el tema de los vampiros es usanormal_663394_tb_107_pg_0597a_alexanderskarsgarddo hábilmente como una metáfora de la discriminación racial o sexual. Además, ninguno de los elementos que se van incluyendo (cambiaformas, iglesias anti-vampiros, adicción a la sangre de vampiro) chirrían ni producen rechazo. Éso sí, quedáis advertidos de que muchas de sus escenas de sexo son explícitas y fuertes, por lo que si sois sensibles a estas cosas, absteneos.

Sin duda, es la serie revelación de la temporada y una muestra más de que los vampiros no es para nada n tema muerto y sin ninguna posibilidad más, sino que se pueden sacar muchas cosas de él si se trata con maestría. Totalmente recomendable.

Nota: 9,5/10

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2 comentarios

Archivado bajo Televisión

2 Respuestas a “Una transfusión de sangre fresca

  1. Pues yo siento lo mismo por este género de criaturas, aunque reconozco que hay una película de vampiros que me cautivó: “El ansia”. Quizá fuese el erostismo de Susan Sarandon y Catherine Deneuve, quizá aquella exquisita fotografía, la planificiación del arranque del film, o la secuencia del envejecimiento acelerado de David Bowie, o la época en la que la vi… o quizá, como sele ocurrir, la suma de todas estas cosas.

    Y ahora confieso que, por primera vez desde que he oído de “True Blood”, la propuesta empieza a interesarme… Los vampiros como excusa para hablar de las relaciones de un microcosmos rural; un concepto que sólo podía ocurrírsele a un guionista. Claro que allí (USA) les hacen caso; sobre todo si llevan un Oscar bajo el brazo.

    (!)

  2. Que coincidencia, acabo de actualizar mi blog con una reseña de la serie y de los libros en los que están basados ^^

    Yo empecé a ver la serie porque ya me había leídos los tres primeros libros, y no me ha defraudado en absoluto, me encantó *__* El ambiente y la estética que le han dado le hacen justicia a las novelas. Solo espero que los de Suma saquen prontito los siguientes tomos 🙂

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